domingo, 28 de diciembre de 2008

- No me habia dado cuenta de qe qisieras algo más, aparte de transformarte en un monstruo como yo. Siento una enorme curiosidad por saber de qe se trata - hablo con voz suave y baja qe su leve tono de impacienciaa me habria pasado desapercibido si no lo hubiera conocido tan bien.-
Hice una pausa y contemple su mano sobre la mia. Aún no sabia por donde empezar. Sentía sus ojos, clavados en mi, y me daba miedo, levantar la mirada. La Sangre empezó a subirme a la cara.
Sus dedos gélidos rozaron mi mejilla.
-¿ Te estas ruborizando? - preguntó, sorprendido. Yo seguía mirando hacia abajo-. Porfavor, Bella, no me gusta el suspenso.
Me mordi el labio.
- Bella..
Su tono de reproche me recordó qe le dolía qe me guardase mis pensamientos.
- Me preocupa un poco.. lo qe pasará después - reconocí, atreviendome a levantar mi mirada por fin.
Noté qe su cuerpo se ponía tenso, pero su voz seguia siendo de terciopelo.
-¿ Qé es lo qe te preocupa?
- Todos pareceís de qe mi Único interés va a ser exterminar a todos los habitantes de la ciudad - respondí.
EDWARD puso mala cara al oir las palabras qe habia elegido-.
Me da miedo estar TAN preocupada por contenter mis impulsos violentos, qe no vuelva a ser yo misma.. Y tambien me da... me da miedo no volver a desearte como te deseo ahora.
- Bella, esa fase no dura eternamente - me tranqilizó.
Era obvio qe no me estaba entendiendo.
- Edward - le dije. Estaba tan nerviosa qe me dediqe con atencion a estudiar un lunar de mi munieca -. Hay algo qe me gustaria hacer antes de dejar de ser humana.
El esperó a qe prosiguiera, pero no lo hice. Mi cara estaba roja como un tomate.
- Lo qe qieras - me animó, impaciente, y sin tener idea de lo qe le iba a pedir.
- ¿ Me lo prometes ? - era consciente de qe mi plan de atraparle con sus propias palabras no iba a funcionar, pero no pude resistirme a preguntarselo.
- - respondió. Alce la mirada y vi en sus ojos una expresión ferviente y algo perpleja-. Dime lo qe qieres, y lo tendrás.
No podia creer qe me estuviera comportando de una forma tan torpe y tan estúpida. Era demasiado inocente; precisamente, mi inocencia era el punto central de la conversación. No tenia ni la menor idea, de como mostrarme seductora. Tendria qe conformmarme con recurrir al rubor y a la timidez.
- Te qiero a tí - balbuceé de forma casi inteligible.
- Sabes qe soy tuyo - sonrió, sin comprender aún, e intentó retener mi mirada cuando volví a desviarla.
Respiré hondo y me puse de rodillas sobre la cama. Luego le rodeé el cuello con los barzos y le besé.

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